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llega-a-ser-el-que-eres

Desde el cielo, éter en papel.

Es la vida que no tiene sentido

sentido tiene lo que nos mantiene

el corazón debe poseer el sentido

de lo que no se tiene.

 

Este paseo nupcial de letras

nunca estuvieron de funeral

voz congelada de lagrimas

pozo del vació existencial.

 

Cojo andar de la rectitud

con la fuerza de mil dioses

no hay lugar ni rincón donde

tu no me acoses.

 

Pájaros de oro en la mañana

recojo el sino de mi mente

llenaron de luz mi esencia

sobornaron al corrupto

diablo con tridente.

 

Palabras caídas del cielo

llegasteis de la nada

sois libres como el lobo

que escapa de su manada.

Desde el cielo, éter en papel, caido del firmamento de mi tormento.

La ley que impone la vida.

La puerta se abre, el tren ya ha llegado. Cojo la mochila y la maleta  y me voy al vagón que señala mi billete. Entro. Hay un hueco al lado de la puerta del vagón, para dejar las cosas, hago espacio entre las otras maletas como puedo y dejo mis cosas ahí. Mi número de asiento es el 65, solo hay un asiento libre, supongo que será el mío. Cuanta gente diferente. Una pareja de ancianos, una mujer rubia con su hija pequeña, dos asiáticos y, en el asiento que hay en frente del mío, hay una señora sentada junto a la ventanilla y un árabe mirando al pasillo. Me siento y me pongo cómodo. ¿Se podrá fumar en el tren? Aquí, no se podrá, la gente me miraría jodida por el humo y el olor. ¿Donde puedo fumarme un cigarro? Bueno, da igual, luego lo soluciono. Seguro que encuentro algún lugar donde poder enchufarme un cigarro sin que me vea el revisor. Saco un libro y me pongo a leer. De repente, me doy cuenta que hay un tío con un porro en la mano, de pie, mirándome, y me dice;

 

-¿Te vienes a fumarle a esto?

- No me apetece fumar tío, estoy muy cansado. __en realidad si tengo ganas de fumar, pero no confió mucho en este tío, le falta dos dientes y los demás los tiene carbonizados.

-Venga hombre, si voy de buen rollo, ¡tu tienes pinta de fumar porros!

- Chsss! Disimula un poco mas. __su aliento hecha peste a tabaco y alcohol.

-Estamos en el ultimo vagón, por la puerta de la izquierda, hay no va nadie Además, el humo se  dispersa rápido porque se mete por una rejilla.

-¿Es que hay mas gente fumando allí? __ le pregunto interesado.

- Si, claro. Me he dado una vuelta por el tren y he rescatado a peña.

-¿Te vienes o que?- pregunta impaciente.

-Vale, nos vemos allí.

-Te esperamos allí amigo. ¡Hasta ahora!

 

Guardo mi libro en la mochila y busco mis utensilios para liarme un canuto. Cruzo por la puerta de la izquierda, paso por al siguiente vagón, hasta llegar a donde me había dicho el tío. Me quedo allí  fumando, en el vagón porrero, paso el porro para que fumen, la gente esta muy colocada, igual que yo, antes de volver a mi asiento, me fumare un cigarro. De repente, se abre la puerta del vagón. Por el espejo se ve que es un hombre de piel oscura, alto, con ropa muy rara. Joder. Es el árabe. Mete su mano en el bolsillo y se saca un cigarro del paquete. Le pide fuego al que tiene al lado pero el no tiene. Se acerca a mí y me pide fuego haciendo gestos con las manos. Parece acelerado, muy nervioso, su cara muy seria, fuma como si fuese el ultimo cigarro que se va a fumar en su vida. La gente se empieza a ir porque ya van muy colocados y, en un segundo, me veo solo con el. Todavía no he consumido el cigarro. Me quedare un rato más. Entonces, se me acerca el árabe y me dice;

 

-Espero que tengas suerte muchacho. Si yo fuese tu, me bajaba cuando pudiese. Adiós.

 

Mierda. No quiero pensar en lo peor, que este tío no lleve una maleta con explosivos, la haga estallar, suicidándose y jodiendo a todos los que viajamos en este tren. Seria una putada morir ahora. Después de todo lo vivido, todo lo que tengo, los asuntos pendientes, mis deseos, mi vida, todo se puede ir a la mierda antes de llegar a la próxima parada. Absorbido por esta hipótesis, me voy a mi asiento. Respiro profundamente, intentando que la imaginación no me ahorque y pensando, “algún día, no se cuando ni como, esto tenia que pasar, es la ley que impone la vida, tendría que haber hecho mas cosas, como…”. Pasan unos segundos y entran en el vagón, dos policías vestidos de paisano, pidiendo la documentación. Uno de los dos hombres se acerca y me pregunta;

 

-Hola.

-Hola. Perdone, ¿puede enseñarme su documento de identificación? __ pregunta el poli.

-Si, claro. ¿Ha pasado algo?

-No, estamos haciendo una revisión para asegurarnos que todo marcha bien. Si es tan amable de enseñarme su pasaporte.

 

Le enseño toda mi documentación. La revisa y ve que todo esta en regla, me devuelve mis cosas y pasa al siguiente. El árabe. El poli coge su pasaporte, lo analiza, saca un walkie-talkie y se pone a hablar. Coge del brazo al árabe y lo levanta, se lo lleva fuera del vagón. Entre el vagón siguiente y el anterior, hay un espacio pequeño, se paran ahí. Por el cristal puedo ver como se ponen a hablar enérgicamente, como si estuviesen discutiendo. El árabe, le pega un puñetazo directo a la cara, rápidamente, saca una navaja y la pega contra el cuello del poli, amenazándole. En la otra mano, tiene un aparato pequeño. Después, todo se llena de oscuridad.  

Fugaz pasa el humo.

Otro día sin decir nada

soy un cuerpo de palabras

escondidas

detrás

de

una

mascara.

 

Sentado en un portal

rodeado de gente

sin mas luz que la farola

arriba un cartel que pone;

avenida de la vaga tristeza.

 

Perra vida te saco a pasear

tu me lo agradeces mordiendo

mi alma, otra vez,

andará en silencio.

 

Me enchufo un cigarro

dulce es su aroma

fugaz pasa el humo

igual de adictivo

que la vida.

  

Una canción suena en ese silencio

en ese griterío de tanta gente

en lo mas profundo

la voluntad

chillando

en

mi

mente.

Tumbado en mi propia tumba.

Las calles llenas de luces, están iluminadas por las bombillas colocadas en los edificios, decorados con sus dibujos luminosos típicos de navidad, rodeado de gentío. La gente entrando y saliendo de una tienda a otra empujados por un obsesivo afán de compra, dándole el sentido que ellos entienden de la “feliz navidad”. Una época de recuerdos e intenciones. Andando de un lugar a otro, distrayéndome con los escaparates de las tiendas, me detengo en la esquina de una calle y, observo que dentro del callejón, parpadean las luces del cartel de un bar, he encontrado la salida a esta querida y repulsiva ilusión. Estoy agotado de ver gente y luces y regalos y falsas sonrisas  y falsos saludos y falsa navidad y, prefiero tomarme una copa en esa tasca, antes que ver mascaras en un carnaval muy bonito. El portero, trajeado con ropa cara, se queda analizándome, pone una mirada soberbia diciendo tu traje es una mierda. Miro por los cristales de la puerta, parece que el sitio esta lleno. Entonces, me acerco al portero y le digo;

 

-¡Buenas noches!

-La entrada vale cuarenta euros y puedes tomarte cinco copas.

-Vale, esta bastante lleno ¿No? – le contesto.

-Claro, en nochebuena esto siempre se llena de gente.

-Toma! - le di los cuarenta euros.

-¡Entra por aquí!- me señala la entrada y me abre la puerta.

 

La música era como pensaba, la típica que ponen en este lugar, un popurrí variado de comercialidad menos dos o tres canciones de algún grupo menos comercial. Un chorro de luces de colores se mezclan entre si dándole al lugar un ambiente fiestero. Aparto a la gente como puedo, llego a la barra y le digo a la camarera;

 

-¡Hola!

-¿Qué vas a querer?

-¿Me pones un chupito de esa botella que tienes ahí y un cubata de whisky?

-¡Si, claro! – me contesta animada.

 

Mientras espero, me quedo mirando la gente de alrededor, hay muchas tías buenas. Me quedo contemplando, mirando con curiosidad, el rostro de una chica de pelo negro, que esta a mi lado, simplemente es hermosa. Ella esta con un grupo de amigos. La camarera llega con lo que le he pedido.

 

-¡Toma! ¿Quieres algo mas?- me pregunta la camarera.

-No, gracias, de momento esto esta  bien.

 

Empiezo a cansarme de estar aquí bebiendo, me pediré mi ultimo asalto de chupito y cubata, no se cuantos llevare. Se lo pido a la camarera y cuando me los pone, cojo el cubata para darme una vuelta por la discoteca, doy un rodeo metiéndome entre la gente bailando. Pongo el cubata encima de una mesa bajita a mi lado y, cuando ya lo he dejado, veo que aquella hermosura esta enfrente mía bailando hipnotizándome. La sangre se agita, el corazón revive, mis ojos reciben el calor de su sonrisa, de su cuerpo, de su mirada, como si estuviese tumbado en la playa arropado por la arena y las olas, mirando al infinito. Contemplando una obra divina, queriendo besar la fortuna, tocarla eternamente. Preso de una cadena no puedo acariciar tu alma. Apago el fuego con mi cubata. Dejo el vaso vacío, me voy al sofá y me siento, tumbado en mi propia tumba.

Un vaso lleno de whisky.

Entro en el bar. En la esquina de la barra, sentado en un taburete, con un baso de whisky y fumándose un porro, hay un hombre que parece estar abstraído en su soledad mental. La expresión de su cara es seria y carente de esencia, como si le faltase algo. Parece preocupado. Me apetece beber, voy a pedirme una botella de whisky que inyecte buenas dosis de olvido. Aquel hombre de la barra, esta igual de solo que yo, parece que venia a lo mismo, a olvidarse del mundo. Me sentare ahí, al lado suyo.

 

Llego a la barra y le digo a la camarera.

-¡Oye! Ponme una botella de aquel whisky, por favor.

-Vale, pero ¿va a querer la botella entera?

-Si, entera.

-Vale, aquí tienes nene.

-Gracias guapa.

 

Me siento en el taburete, noto que alguien esta clavando su mirada en mi, giro levemente la cabeza hacia la derecha, es ese hombre, sus ojos están gritando, desesperados, hablar con alguien.

 

-¡Buenas amigo!, ¿Cómo te va?- me pregunta el.

-Muy bien, no puedo quejarme.- le contesto forzando la sonrisa.

- La vida a veces es muy perra ¿Verdad?

-¿Por qué lo dices?

- Quejarnos de las circunstancias que nos afectan. Buenas o malas, la mayoría de ellas, son el efecto consciente o inconsciente de nuestras intenciones, el resto, lo juzga una ley misteriosa.

-¿A que te refieres? ¿Dios o algo parecido?- le pregunto.

-Puede ser, se ha especulado mucho sobre el tema, dios, suerte o el efecto de nuestra acción.

-No se, dudo que exista dios.

-Amigo, en esta época ya nada se valora si no mira a tú alrededor y llora.

- Prefiero beber.- le conteste poniendo fin a la conversación.

 

Cojo la botella y me sirvo mi primer baso. Me lo bebo de un trago. Lleno otro y me lo bebo de otro trago. Me he bebido ya tres o cuatro seguidos. Voy a parar, noto que mi conciencia esta ya dispersa en un universo abstracto y mi vista empieza a ofuscarse. Me pregunto cuantos vasos se habrá bebido este hombre, lo observo y me veo a mi despues de haber bebido algo mas. Borracho. Sin querer nada más salvo el vaso que tengo en frente.

Daniel y su libreta.

Como todos los días, Daniel era despertado por el vigilante, a la hora de siempre, y como todos los días, lo primero que hacia al levantarse era abrir y mirar por la pequeña ventana, aquel original paisaje. Necesitaba ver una señal de esperanza. Estuvo largo rato inspirando aire puro y limpio del exterior, recordando tiempos mejores, miró a su alrededor y se preguntó;                                    

 

 ¿Por qué?

 

El olor de aquel sitio emanaba fragancias de sudor y testosterona, la pintura gris que rodeaba el dormitorio le daba un toque frío y superficial. Cogió su libreta y su lápiz. En la prisión donde el se encontraba no estaba permitido tener ningún objeto personal, nada que pudiera esbozar en su cara un intento de sonrisa. Hace tiempo, su novia la visitó y, le dijo:

 

 “¡Daniel! Te doy esto para que escribas lo que piensas aquí dentro, tienes que sacar esa agresividad que tienes y tanta mierda que has vivido”, se lo dio sin que ningún vigilante pudiera percatarse del trapicheo.

 

Entonces, aquel día, Daniel, decidió empezar a llenarlo de su mierda, cogió la libreta y el lápiz y se dijo a si mismo;

 

“Bueno, ahora ya tengo mis herramientas, así que voy a escribir algo”.

 

Dejó pasar los minutos esperando un susurro de inspiración, sin prisa, le quedaban veinte años para ser libre, tenía mucho tiempo y solo esa motivación en la vida. Aquel folio en blanco era para el como cruzar un desierto sin poder beber agua,  pensó;

 

 “¿Qué puede escribir una persona que vive en una cárcel? Todo lo bello que quiera escribir, sobre la vida, va a ser una mascara de la realidad en la que vivo, tendría que pintar con sangre en las paredes y que pudieran ver en letras grandes y claras;

DOLOR y ODIO”.  

 

Escondió su libreta y el lápiz, inmóvil, junto a la ventana, se quedó observando los largos campos verdes con las montañas y los pájaros volando, todo aquello le parecía un regalo para el alma, lo triste era que en su libreta, no había ninguna página con aquella esencia, no había podido escribir durante todo el tiempo que vivía allí, algo con esencia.

 

La libreta estaba y seguiría, mientras el estuviese ahí dentro, en BLANCO.

Letras con sangre.

¿Quién soy cuando salgo a la calle? Soy un chico tímido, callado e introvertido que busca evasión en cada calada de un porro y en cada bebida un escape. Si es cierto que la bebida da poder para decir lo que quieras sin censura, pero, después de sus efectos sigues siendo el que eres y tienes que enfrentarte a la realidad. La realidad es absurda, provocadora, cruel, y a veces un regalo o una diversión, si la disfrutas tú solo es una amargura, si no puedes disfrutarla con otros una tortura, y si llegas a tomártela con poco sentido del humor tienes una crisis existencial. Las drogas están para olvidar, además de encontrar conocimiento o experiencias nuevas, para dejar de lado a la conciencia y apaciguar el dolor. Cuando uno esta en el fondo de su propio pozo, se siente como un niño que no puede subir hasta arriba, lo mas odioso es esperar hasta crecer. Eterno retorno, como decía Azorín o Nietszche, vivir es volver a ver pasar las mismas sensaciones, cada vez distintas, como las nubes que siempre son las mismas pero de distinta forma. Mi arma, palabras con filo de acero que atraviesa la piel escamosa de los dragones que nos protegen, guardando nuestro indigente corazón. Llenan de sentido nuestra soledad, empañan el alma blanca del vacío. ¿Tan difícil es llegar a ser uno mismo? La paz es una meta que se gana con el tiempo, dejando que las cosas sigan el curso que marca el ritmo de nuestros pasos, como la lluvia que empieza furiosa, impetuosa y agitada, terminando en el goteo suave de un grifo semiabierto. Así uso yo las palabras, para llenar la sensación de vacío, no concibo otra manera, podría usarlas para manipular, para desmoralizar, competir, dañar o alegrar a otros.  

Furia enlatada.

Estoy cabreado con la vida, la juzgo, y me dan ganas de quemarla. Me pesan las cadenas oxidadas de penas, los demonios vuelan alrededor de mi moral y los ángeles empiezan a volar a un cielo oscuro. Mi corazón se esconde en las calles, se escapa de las miradas, mi alma huye del tiempo, huye del destino, y no esta donde tiene que estar. Mi voz es el silencio que esconde la llamada de la redención. Soy un rebelde sin causa que lucha por tener su propia causa, dudo de que los demás puedan aportar algo a mi verdad, cada palabra que oigo de mi es un puñal que se clava  en mi. Pero todo esto va a cambiar si es que algún día no ha parado de cambiar, ya llevo tiempo andando y todavía me falta recorrido. Todavía estoy lejos de la luz, fuera del mundo, un fantasma entre los vivos. A veces gano y a veces pierdo, pero, cuando pierdo mi corazón se rompe y cuando gano mi corazón se aferra al triunfo. Prisionero de mi propia cárcel, no encuentro la salida, se que el tiempo derriba cualquier muro y así podré disfrutar de los placeres de la vida.

Maestro de escuela.

El articulo publicado “Llegar a ser…” es un fragmento que leí hace tiempo de un  libro de Herman Hess. Este autor para mi es un maestro y un guía en el sendero. Gano el premio Nobel de literatura en 1946. De joven, Herman Hess, viajo por Italia y por la India acompañado por su padre y su abuelo, esta etapa de su vida forjo un sello que destaca en la temática de sus obras. Los siguientes años fueron más conflictivos: con quince años, en 1892, intentó suicidarse, quedando tras esto a cargo de un teólogo y pasando posteriormente por una institución de salud mental y otra "para jóvenes problemáticos". Cumplió su educación básica en 1893, pasando a intentar aprender el oficio de librero, luego el de mecánico relojero, y finalmente, otra vez, el de librero.

Para aquellos que quieran saber mas de este hombre, recomiendo que lean su biografía, pero, recomiendo con mayor importancia que lean sus libros, los cuales, a mi, me sirven y me servirán.

 

Llegar a ser...

Los poetas, cuando escriben novelas, acostumbran a actuar como si fueran Dios y pudieran dominar totalmente cualquier historia humana, comprendiéndola y exponiéndola como si Dios se la contase a si mismo, sin velos, esencial en todo momento. Yo no soy capaz de hacerlo, como tampoco los poetas lo son. Sin embargo, mi historia me importa mas que a cualquier poeta la suya, pues es la mía propia, y además es la historia de un hombre: no la de un ser inventado, posible, ideal o no existente, sino la de un hombre real, único y vivo. Lo que esto significa, un ser vivo, se sabe hoy menos que nunca, y por eso se destruye a montones de seres humanos, cada uno de los cuales es una creación valiosa y única de la naturaleza. Si no fuéramos algo mas que seres únicos, seria fácil hacernos desaparecer del mundo con una bala de fusil, y entonces no tendría sentido contar historias. Pero cada hombre no es solamente el; también es el punto único y especial, en todo caso importante y curioso, donde, una vez y nunca mas, se cruzan los fenómenos del mundo de una manera singular. Por eso la historia de cada hombre, mientras viva y cumpla la voluntad de la naturaleza, es admirable y digna de toda atención. En cada uno se ha encarnado el espíritu, en cada uno sufre la criatura, en cada uno es crucificado un salvador. Pocos saben hoy que es el hombre. Muchos lo presienten y por ello mueren mas tranquilos, como yo moriré cuando haya terminado de escribir esta historia. No puedo adjudicarme el titulo de sabio. He sido un hombre que busca, y aun lo sigo siendo; pero ya no busco en las estrellas y en los libros, sino que comienzo a escuchar las enseñanzas que me comunica mi sangre. Mi historia tiene un sabor a disparate y a confusión, a locura y a sueño, como la vida de todos los hombres que ya no quieren seguir engañándose a si mismos. La vida de cada hombre es un camino hacia si mismo, el intento de un camino, el esbozo de un sendero. Ningún hombre ha llegado a ser el mismo por completo; sin embargo, cada cual aspira a llegar, los unos a ciegas, los otros con más luz, cada cual como puede. Todos llevan consigo, hasta el fin, los restos de su nacimiento, viscosidades y cáscaras de un mundo primario. Unos no llegan nunca a ser hombres; se quedan en rana, lagartija o mandril. Pero todos son una proyección de la naturaleza hacia el hombre. Todos tenemos en común nuestros orígenes, nuestras madres; todos procedemos del mismo abismo; pero cada uno tiende a su propia meta, como un intento y una proyección desde las profundidades. Podemos entendernos los unos a los otros; pero interpretar es algo que solo puede hacer cada uno consigo mismo.

Bienvenido a la jungla.

Hace tiempo, al empezar el instituto, era una persona más vitalista y menos reflexiva o desmoralizada, dentro del contexto estudiantil me he cargado de vicios que intentan llegar a virtudes, pagando y perdonándome los tropiezos en el camino. Todas estas palabras surgen de la represión o complejos que me e impuesto debido a la circunstancia hostil en la que vivo, un frente psicológico, una lucha constante dentro de la convivencia interna y externa. Para  remediar los errores empecé a analizarme conducido por la lectura y la escritura, mis mejores maestros no han sido profesores de instituto sino que han sido los libros que he elegido o que me he encontrado. Filosofías, novelas, guías espirituales, pensadores cultos, poetas, música, todo este tipo de pedanterías han forjado mi personalidad durante estos últimos años.  Conócete a ti mismo y conocerás al ser humano. Para resumir brevemente, yo he repetido todos los cursos en el instituto de momento, pero, la primera vez que repetí no sentí ningún tipo de  frustración, con el paso del tiempo empecé a ver la ignorancia que tengo y que nunca se acaba y, esta misma (la ignorancia) me empujo a buscar la sabiduría. Entonces, empecé a tener la necesidad de aprender mas de lo que podría aprender del instituto y de la gente que allí conocía. Salgo perdiendo cuando le  guardo rencor a la vida porque el rencor solo te convierte en esclavo de  la ira y de la venganza, causando un proceso de autodestrucción. Parece que la vida tiene momentos que sabes que dejaran huella en tu memoria y otros que simplemente olvidaras.  Cuando estoy en la calle me gusta ser una persona fría y pensadora, ocultar la espontaneidad de mi carácter por un rol diferente, un trato más sociable. Cuando cae la noche, se huele a yerba y el cansancio derriba el muro que protege mis secretos, camino en la abstracción infinita y ya no estoy en los pasillos que limitan mi senda. Aquí escribo lo que pienso y pienso lo que escribo y me veo a mi, fuera de este folio en blanco, no se como moverme porque aquí creo lo que escribo y puedo predecir que pasara detrás de cada palabra, pero, fuera de esta abstracción yo solo soy un jugador mas que se sorprende de lo desconocido y que lucha por la supervivencia.   

Dulce sabor amargo.

Compongo con las teclas

la melodía melancólica,

buenos tiempos recuerdo,

recuerdo igualdad en ambos

lados del corazón.

 

Todo lo que toco se convierte

en cenizas, todo lo que amo

pasa fugaz como una estrella.

Estas palabras son un tormento

infinito dentro de mi alma.

 

No hay rosas, no hay rima,

no hay metáforas, no hay

tradición, no hay normas.

 

¿Existe la libertad?

 

Prisionero del tiempo,

esclavo de mi ego, condenado

destino de ángel caído

sin poder volar a mi hogar

en el cielo.

 

Lagrimas de un cuerpo

que llora sin alma,

pena de un entierro

que me devora sin calma.

 

Poeta ciego en la noche

no hay poema sin dolor,

manco corazón que escribe

sincero con tinta de amor.

 

Dulce sabor amargo,

recibo de cada instante

una carta de algún recuerdo,

testigo arcano de mi mente.

 

“Todo dolor es un recuerdo de nuestra condición elevada”.

Cielo azul-oscuro.

El cielo estaba azul y sosegado,

el rojo mostraba que la noche

estaba cayendo.

 

Oscuro, valle perdido de la ilusión,

cuchillas que se clavan de eterna

realidad.

 

Cueva profunda y fría,

duermo acompañado

por mi sombra, vivo

de mi sombra.

 

El aire rompe el silencio,

en el fondo de mi alma

suena una sonata.

 

El cielo se vuelve azul y sosegado,

la noche se pierde en el vació y

ahora todo es luz.

 

El pájaro de la fortuna se fue

veloz y herido, cojo de una pata,

asustado por el mundo.

El instante es una incitacion a la vida.

Hace tiempo, gracias a las horas en silencio, quizás pude ver que tenía un camino mas profundo alejado de la realidad y de la sociedad. Y por eso decidí encerrarme en mi mismo y buscar mis propias respuestas. Durante mucho tiempo he estado encerrado en mi individual e independiente realidad, en mis pensamientos, en mis sentimientos, en mí. Se pueden elegir dos caminos; exteriorizar ideas guiadas por la lógica o la razón con las demás personas (ser más sociable) dentro del marco de la comunicación y, otro es el camino que pueda llevar alguien ascético, introspectivo o abstracto, más cercano a la fe que a lo racional. Decidí seguir ese camino (mas fe y menos razonamientos) porque lo demás no valía ni una mierda y no tenia importancia, yo elegí darle sentido a tanto vacío. Buscar el sentido de la vida, el día a día, ¿Qué es lo que nos mueve a vivir? ¿Por qué razón vivimos? ¿Por qué el por que? Dudas que acechan en cada esquina cuando todo son calles vacías.  Muchas preguntas que al final no tengo respuesta, aunque, desde tiempos clásicos, filósofos antiguos y contemporáneos, han dado respuestas a estas preguntas, no son respuestas eternas, ni absolutas porque durante la historia ha existido personas que se replantean las respuestas de los antiguos para darle un nuevo significado, mas actual y con sentido propio para cada época y para cada forma distinta de ver el mundo a lo largo de la historia. Si tuviera que poner en este artículo el sentido de la vida, una tarea tan misteriosa e inalcanzable hasta los ochenta años de edad, en algunos casos, no sabría ni pretendería explicarlo con palabras, pero, si que pondré un boceto actual. Creo en esto, en que nací en este mundo llamado planeta tierra (evidentemente si no quien cojones escribiría esto) para recibir una educación y poder vivir independientemente con trabajo, divertirme, enamorarme, sufrir, odiar,  tener hijos o no, posesiones y después de haber vivido todo esto y seguramente haberlo escrito para pasado un tiempo recordarlo, llegara un día que no se cual va a ser y, moriré. Hay que vivir sin demasiado apego ni demasiada aversión. Este es mi dogma.

Desnudo en la oscuridad.

Abrigado por la noche,

 forjo candados en corazones

que se consumen en la vacuidad.

Una llama helada por el tiempo,

viajo a un país sin nombre.

 

Abrazo de cadáveres sonrientes,

buscando el calor de la sangre

con largos colmillos en los dientes,

anhelando una vida sin muerte.

 

Alma indigente guiada por el tiempo,

ando por los caminos sin dios

ciego corazón perdido,

susurros de palabras sin sonidos.

 

Hablas pero no dices nada,

un océano entre tu y yo

un sordo que no escucha,

el silencio da cariño y tu no.

  

Y mañana será otra noche igual.

Fue un error seguirte.

Días de miseria, días en los que no sabes el sentido de todo. El orgullo es el culpable de la mayoría de los fracasos y el responsable de casi todas las frustraciones. Una práctica cotidiana de meditación podría equilibrar la lucha interior arraigada durante tanto tiempo en mi interior, como aconsejaría un consumado practicante de meditación. ¿Por qué en estos tiempos hemos dejado de lado la espiritualidad? Hay muchos caminos para encontrar un equilibro moral o mental. Antes, se inculcaba obligatoriamente una educación religiosa que con el paso del tiempo se ha olvidado o se ha querido olvidar, precisamente, por haber sido una obligación y no algo voluntario. Ahora, ya nadie se interesa por educar su alma, su moral o conciencia. El alma evoluciona como todo, cambia la moral de las personas y la forma de ver la vida. Odio odiar y sobre todo odio hacerme daño siendo siervo y esclavo de mi orgullo.  El orgullo solo te hace sufrir y te golpea. Creo, que lo que mas daño le hace a las personas es su propio orgullo porque  cada vez nos protegemos mas en el, en la ira, en la furia, en los celos, etc. Nos encierra en una armadura incandescente que retiene los golpes, lo malo es acostumbrarte a llevarla puesta todo el tiempo. Como cuenta la historia de el caballero de la armadura oxidada, tenía todo lo que un caballero medieval necesita, un castillo, una esposa con hijos y una reputación honorable. El problema empezó cuando se acostumbro a llevarla puesta todo el tiempo, con ella (la armadura) consiguió vencer muchas batallas, también, le dio reputación y lujo pero la llevo tanto tiempo puesta que la armadura se oxido y no se la podía quitar. No se conocía y no podía amar a sus seres queridos porque la armadura se lo impedía. Su mujer, como el tenía la armadura puesta todo el día debido a sus obligaciones como caballero famoso, no podía seguir viviendo con el, se olvido de ella y su hijo, sus mas preciados tesoros, lo que le daba amor y libertad. El caballero desesperado por la amenaza de su mujer que decía que se iba y, angustiado por no poder quitarse la armadura oxidada, se fue de su casa triste y desesperanzado. Buscando a alguien que le ayudara a quitarse la armadura. Tenia todo lo que una persona desea, pero, no se conocía, solo conocía su lado mas superficial, el de caballero famoso. Encontró a un gran sabio que le llevo por el sendero del silencio, del conocimiento y de la voluntad y osadía. Hasta  que su camino acabo y, consiguió llegar a la cima de la verdad, la verdad de que  su vida de caballero le impedía ser libre, le impedía conocerse y amarse, lo que nos permite ser capaces de dar amor.

Matando el tiempo en algo.

La conducta humana es un campo difícil de explicar.  Dentro de la relación entre las personas, cada uno tiene una conducta propia. Existen multitud de personalidades que individualmente han sido formadas por la educación de sus padres (la relación con la familia),  el trato con el círculo de amigos, la formación intelectual y, por último, con las herramientas mentales con las que reciclamos toda esta educación (nuestra manera de interpretar esta información). Todas estas fuentes de información psicológica pueden crear el sello de la conducta individual. La conducta es importante para sobrevivir. El débil acaba  pagando los sufrimientos, las manipulaciones o las angustias  del fuerte. Se juega con las palabras que decimos, se busca su significado, se interpretan para competir los unos con los otros, observar el aguante de este o del otro, la respuesta de nuestro patrón de conducta. Sin duda alguna, disfruta más el que lo mira desde un punto de vista humorístico. Y no el que va acumulando mierda. Aunque, visto de una manera positiva, esa mierda se puede usar como abono para que crezcan nuevas raíces en el jardín de nuestra abstracción. Veo una sociedad de competitividad por la superación individual. La selección de las propiedades mentales efectivas, la selección de lo bueno y el marginalismo que padece lo malo y, la necesidad de cambiar. Para cambiar usamos nuestras armas. Desarrollamos facetas nuevas para adaptarnos. La adaptación por la supervivencia de la especie, es el rol natural del ser humano. Adaptarnos a esta sociedad. Adaptarnos a la vida.

¿Que sentido tiene?

No se que escribir cuando pierdo la inspiración,

no tengo ningún tema que quiera tratar.

No me apetece pensar. Solo quiero escribir por escribir.

Porque mi alma me lo ha pedido.

Solo eso, esta triste.

No quiere reír,  no le gusta hablar.

Ella necesita que la mencionen.

Necesita que todos la vean.

Quiere querer pero no puede.

Esta y no esta. Se va y no dice a donde.

Lo mismo que dijo cuando vino, nada.

Le ha llorado a la luna, al cielo, a la noche y el día.

Sus lágrimas están vacías.

Llora por esa ansiedad impetuosa de vivir.

No dejara de existir, siempre eterna.

Le hablo y no esta y cuando no hablo esta.

Existe en el silencio.

La miro a la cara y entiendo su expresión,

esta alegre de existir y triste de vivir.  

Le gustaría ser piedra, no un ser humano,

 por ser otra cosa que no dejase heridas.

Una luz en el fondo de la oscuridad.

A cada una de las habilidades del alma le pertenece una virtud o ideal. La razón debe aspirar a la sabiduría, la voluntad debe mostrar valor y, al deseo, hay que frenarlo para que el ser humano muestre moderación. El ser humano solamente será feliz si utiliza todas sus capacidades y sus posibilidades. Esto pensaban los antiguos filósofos o intelectuales. ¿Qué pensamos nosotros ahora de esto? Creo que mucha gente simplemente prefiere no plantearse si es o no es feliz, viven sin preguntarse si verdaderamente son felices con sus vidas y si se lo preguntan aceptan la mierda que les rodea. Por cierto, cuanta mierda hay dentro de este mundo. Algunos están convencidos de que la felicidad se consigue teniendo un buen puesto de trabajo, con un jugoso sueldo y ese olor a poder. Podrán ver como otra gente que no ha tenido esa motivación o ambición, son felices prescindiendo de esos lujos porque no dependen de esas cosas.

¿De que depende la felicidad? Ni puta idea porque si no seria feliz. La felicidad tiene un sentido efímero, es decir, tu puedes tenerlo todo (novia, éxito en tu trabajo, sociabilidad) y de repente, todo eso se puede perder, dejas a tu novia por falta de entendimiento o incompatibilidad de caracteres, tu trabajo se viene a bajo y tu vida social te resulta incomoda. Entonces cuando ya no posees nada de eso, ves como la felicidad es frágil y de dos caras.  La vida misma es triste y solemne. Entramos en un momento maravilloso, nos conocemos, nos saludamos y caminamos juntos un ratito. Luego nos perdemos y desaparecemos de repente y tan sin razón como llegamos. Saborear el jugo de la vida consiste en probar un caldo de muchos ingredientes. Cada uno encuentra a su manera y con sus palabras la felicidad en su mente y no dependiendo de las palabras de los demás.

La belleza del sufrimiento.

Suspiro un grito silencioso

en cada mirada, ante todo

el ruido de la gente.

 

Gato negro que robas la fortuna

en medio de la noche,

viveza de amar apegado

al odio de tanto amar.

 

¿Por qué es así la realidad?

 

Existe algo peor

que morir ahogado

y es vivir sintiendo que

te ahogas.

 

Este calor se hace frió,

este elocuente sabio no

tiene palabras, este silencio

se hace infinito.

 

Mi cuerpo vaga sin alma,

mi vaga alma sin cuerpo,

este odio  se clava

como una

aguja.

 

Cada paso es un drama

de mi alma, es una huella

en mi camino en la que escribe

un significado incierto.